-Mírame otra vez con esa cara de gilipollas. ¡Y te aseguro que la cara te la corrijo con típex!
-Un precioso niño cayó del cielo porque a sus alas de ángel se les había agotado la batería.
-Cuando vio las hojas de los árboles caer, supo que no era primavera.
-No la despertó el beso del príncipe, sino la bruja, que la mandaba al instituto.
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