¿Mariposas en el estómago? Vaya metáfora de mierda. ¡Pero si parecen abejas asesinas!

lunes, 19 de diciembre de 2011

Alas.♥

Me cuesta comprender, por qué no estás aquí...  Me cuesta comprender que tú me hiciste así, que tu sueño vive en mí. Jamás podré olvidar lo mucho que aprendí.  Siempre hay algo que soñar, por lo cual luchar, tú me hiciste crecer así.
Me diste alas con que volar a reinos que ahora debo hallar. Aún hay cielos que navegar. Hoy late en mí, yo creo en ti. Tu corazón audaz puede al fin volar.
El mundo debe ser un bello gran jardín. Ya sé montar quisiera estar cabalgando en los cielos sin fin.
Me diste alas con que volar a reinos que ahora debo hallar. Aún hay cielos que navegar. Hoy late en mí, yo creo en ti. Tu corazón audaz puede al fin volar.
Siente que cuando quieras guiarme, cuando vengas a hablarme, yo estaré aquí. Tus alas me harán volar a reinos que ahora debo hallar. Aún hay cielos que navegar. Hoy late en mí, yo creo en ti. Tu corazón audaz puede al fin volar.


domingo, 18 de diciembre de 2011

fghjkmnyh♥

Dulce voz, ven a mí. Haz que el alma recuerde. Oigo aún, cuanto oí una vez en diciembre.
¿Quién me abraza con amor? Veo prados alrededor. Esta gente tan feliz, son sombras para mí.

¿Quién me abraza con amor? Veo prados alrededor. Esta gente tan feliz, son sombras para mí.
Cuando fue, no murió. Como fuego que prende, volverá esa voz cuando llegue diciembre.
Oigo aún cuanto oí, una vez en diciembre.

martes, 13 de diciembre de 2011

Ética.♥

Si me das a elegir obligadamente entre las penas de la vida y los placeres de la muerte, elijo sin dudar las primeras... ¡precisamente porque lo que me gusta es disfrutar y no perecer! No quiero placeres que me permitan huir de la vida, sino que me la hagan más intensamente grata.
Y ahora viene la pregunta del millón: ¿cuál es la mayor gratificación que puede darnos algo en la vida? ¿Cuál es la recompesa más alta que podemos obtener de un esfuerzo, una caricia, una palabra, una música, un conocimiento, una máquina, o de montañas de dinero, del prestigio, de la gloria, del poder, del amor, de la ética o de lo que se te ocurra? Te advierto que la respuesta es tan sencilla que corre el riesgo de decepcionarte: lo máximo que podemos obtener sea de lo que sea es alegría. Todo cuanto lleva alegría tiene justificación (al menos desde un punto de vista, aunque no sea absoluto) y todo lo que nos aleja sin remedio de la alegría es un camino equivocado. ¿Qué es la alegría? Un "sí" espontáneo a la vida que nos brota de dentro, a veces cuando menos lo esperamos. Un "sí" a lo que somos, o mejor, a lo que sentimos ser. Quien tiene alegría ya ha recibido el premio máximo y no echa de menos nada; quien no tiene alegría -por sabio, guapo, sano, rico, poderoso, santo, etc., que sea- es un miserable que carece de lo más importante. Pues bien, escucha: el placer es estupendo y deseable cuando sabemos ponerlo al servicio de la alegría, pero no cuando la enturbia o la compromete. El límite negativo del placer no es dolor, ni siquiera la muerte, sino la alegría: en cuanto empezamos a perderla por determinado deleite, seguro que estamos dispuestos con lo que no nos conviene. Y es que la alegría, no sé si vas a entenderme aunque no consigo explicarme mejor, es una experiencia que abarca placer y dolor, muerte y vida; es la experiencia que definitivamente acepta el placer y el dolor, la muerte y la vida.